Lleva todos los discos a la torre 3. Toca una torre para coger su disco de arriba y otra para soltarlo. Nunca un disco grande sobre uno pequeño.
★★★
Hay tres torres y una pila de discos de distintos tamaños en la primera, ordenados de mayor a menor (el más grande abajo). El objetivo es trasladar toda la pila a la tercera torre respetando dos reglas: solo se mueve un disco cada vez, y nunca se puede poner un disco sobre otro más pequeño.
Para jugar, toca una torre (se coge su disco de arriba) y luego toca la torre de destino. También puedes usar las teclas 1, 2 y 3 del ordenador.
Con 3 discos el mínimo son 7 movimientos. Cada disco extra duplica el trabajo y añade uno: 15 con 4 discos, 31 con 5, 63 con 6 y 127 con 7. Es decir, el mínimo para n discos es 2ⁿ − 1.
Con 3 discos pueden jugar niños desde unos 6-7 años. Con 4 y 5 discos es un buen reto a partir de los 9-10 años, y con 6 o 7 discos supone un desafío de planificación para adolescentes y adultos.
Si te gustan los juegos de lógica, prueba también el Apaga las Luces o el Sudoku.
Para mover una pila de n discos de la torre A a la C: primero mueve los n − 1 discos de arriba a la torre B, después el disco más grande a la C, y por último los n − 1 de la B a la C. Con 3 discos, el disco más pequeño se mueve siempre en el mismo sentido, y alterna con un movimiento de otro disco.
El mínimo es 2ⁿ − 1, siendo n el número de discos: 7 con 3 discos, 15 con 4, 31 con 5, 63 con 6 y 127 con 7. Debajo del tablero verás los límites para conseguir las estrellas.
Tres estrellas si lo resuelves con el mínimo posible; dos si te pasas menos de un 25 %; una estrella si lo completas con más movimientos.
Lo inventó el matemático francés Édouard Lucas en 1883 y lo vendió como juguete con una leyenda sobre monjes que trasladan 64 discos de oro en un templo de Hanói. Con el mínimo de 2⁶⁴ − 1 movimientos, tardarían muchísimos miles de millones de años.